Los pilares de la Resiliencia: Fortaleciendo tu Bienestar.

Es común que al hablar de fuerza mental se forme la idea de que la forma en la que enfrentamos la adversidad está ligada a la manera en la que restringimos nuestras emociones, en algunos casos la idea de expresar nuestras emociones es un signo de debilidad, en otros se cree que al evitar las emociones “negativas”, se podrá vivir en tranquilidad y “felicidad”.

La realidad es que mientras más nos resistimos a una expresión emocional más difícil es poder superar la situación adversa en la que nos encontramos. La fuerza no radica en la dureza de nuestro pensamiento, ni en la nula expresión de nuestras emociones. La fuerza radica en la capacidad que tenemos para flexibilizar nuestras ideas y el poder adaptarnos al contexto.

El concepto de Resiliencia es utilizado en áreas como ingeniería y física. 

Se conoce como Resiliencia de un material a la energía de deformación que puede ser recuperada de un cuerpo deformado cuando cesa el esfuerzo que causa la deformación.

Los elementos esenciales de este concepto en términos de salud emocional se centran en esa capacidad para a pesar de ser modificada o alterada en su equilibrio, la persona es capaz de recuperar su estado anterior he incluso fortalecer su estructura.

En el campo de las ciencias sociales se conoce como Resiliencia a “la capacidad de triunfar, para vivir y desarrollarse positivamente, de manera socialmente aceptable, a pesar de la fatiga o de la adversidad, que suelen implicar riesgo grave de desenlace negativo.” 1

La Resiliencia es un concepto que actualmente está ligada a una percepción sistémica del desarrollo humano, en este sentido una infancia conflictiva, precaria, con altos índices de carencia tanto afectiva, económica y de seguridad personal, no determinan la capacidad de una persona para desarrollarse de manera desadaptativa en su crecimiento, ni de manera inevitable son causantes de traumas y trastornos psicológicos futuros.  El individuo es una parte activa en su desarrollo. La resiliencia no es un gen que sólo algunos pocos pueden tener y que pasa de manera hereditaria entre la especie, así mismo no es una característica exclusiva de personas con un alto índice de inteligencia.

La resiliencia es una capacidad en desarrollo, cada persona puede generar resiliencia y genera resiliencia dependiendo el contexto al que se enfrenta, esa habilidad para ajustarse personal y socialmente, aun a pesar de vivir en un contexto desfavorable y de haber tenido experiencias traumáticas define una personalidad resiliente. Si bien hay factores que favorecen el desarrollo de esta estructura, como el temperamento, la salud, la inteligencia, las capacidades económicas, al ser la resiliencia una cualidad se puede aprender y perfeccionar.

En incontables casos las mismas facilidades tanto económicas como familiares perjudican el desarrollo de esta cualidad, ya que la persona no está envuelta en una carencia que la obliga a adaptarse y evolucionar, por ende, la resiliencia no necesariamente se liga a elementos favorables sino todo lo contrario, para generar una capacidad y una personalidad resiliente, tiene que existir algún elemento desfavorable del cual deba adaptarse para sobrevivir o sobresalir.

El concepto de resiliencia no es exclusivo a la superación de un trauma, a la capacidad de salir y crecer positivamente a pesar de un ambiente adverso y conflictivo, es un crecimiento personal, es la forma en la que hemos decidido enfrentar nuestro entorno y nuestros propios conflictos, sin necesidad de que los mismos sean traumáticos o catastróficos, por tal motivo no es exclusivo de una característica de personalidad identificada desde la infancia, a cualquier edad podemos desarrollar resiliencia, claro será más sencillo en edades tempranas pero siempre podemos aprender y crecer emocionalmente.

Es fundamental destacar que el concepto no es nuevo, pero si se ha puesto de moda, y por tal motivo tiende a generar confusiones, entonces entendamos lo que NO es la resiliencia.

NO es Resiliencia:

La Venganza. Es una respuesta que se ejerce hacia una persona o un grupo de personas por una acción que fue percibida como dañina o negativa.

Si bien el sólo pensar en venganza suele ser una forma de liberar nuestra mente y una sacudida a nuestra emoción de rabia. Si la venganza se vuelve un motivo y una obsesión puede parecer un impulso positivo, pero en realidad es un desgaste de energía, la concentración en la venganza nulifica la posibilidad de ver otras opciones o el daño que la persona se está haciendo así mismo, se vuelve reactiva, es incapaz de olvidar y dejar que el presente cierre las heridas abiertas, por tal motivo, aunque el evento haya ocurrido mucho tiempo atrás, el dolor emocional sigue al mismo nivel de intensidad como si hubiera ocurrido en ese momento.

Una persona resiliente es capaz de aceptar lo ocurrido y mirar hacia delante, centrando su energía en buscar salidas más cómodas y efectivas para sí mismo, no se detiene a dar más importancia a la acción ya que esta ya ocurrió y el daño ya lo genero, por consiguiente, es más funcional y efectivo buscar una solución al problema.

Esto no significa que la persona resiliente no denuncie lo ocurrido o no muestro emociones en relación con las acciones negativas en su contra, pero no centra su energía en algo que sólo lo distraerá de su camino.

Resignarse. Si bien parece estar ligado a una aceptación, en realidad se alinea más con una aceptación a la desesperación, con un entender que las cosas son así y entonces es innecesario hacer algo diferente porque “siempre” serán así.

“Es lo que me tocó vivir”

Aunque puede parecer que han soportado y son capaces de soportar aún más, el resignarse es rendirse para poder soportar lo que venga lo mejor posible, por definición el resignarse está relacionado con la entrega del poder, una renuncia a tus propias capacidades para poder modificar algo.

En cambio, la resiliencia es afrontar, soportar, pero en esencia no perder la capacidad de buscar nuevas formas de solución y llevar a cabo acciones en la búsqueda de un cambio en la situación vivida.

Negar la realidad. En este punto no debemos confundir con un mecanismo de defensa como la “negación”, el cual se centra en poder protegernos de una información bastante drástica que puede generar un impacto muy profundo sino se suaviza primero. Este mecanismo de defensa es momentáneo, al ser un mecanismo de defensa no puede durar mucho.

Pero qué pasa cuando utilizamos el negar la realidad como una herramienta para no enfrentar las cosas, entonces nos negamos la posibilidad de superar el evento. Nos escondemos detrás de una justificación o detrás de un autoengaño que nos impida observar las cosas como realmente son.

Esto no es resiliencia, porque en realidad la persona no está enfrentando el evento, no puede superar algo que no enfrenta, no puede ni procesar ni aprovechar un evento que estamos negando su existencia. Vivimos en un estado de negación creyendo que así lo superaremos, pero sólo nos estamos mintiendo.

Diversas teorías señalan que existen pilares, cimientos muy claros para poder ser resilientes, algunos son más sencillos de alcanzar, otros se volverán más complicados, pero siempre recuerda que es una habilidad, por ende, la puedo desarrollar y mejorar.

Te comparto lo que para mí son los:

6 pilares fundamentales para ser Resiliente

1.- Autoconocimiento:

Implica ser lo más consciente posible de nuestras emociones, capacidades, fortalezas y debilidades, de tal forma podrás establecer una forma de solución basado en un enfoque real de ti mismo, no en una expectativa superficial y sin sustento. Así mismo saber en qué emociones tienes que trabajar, te permitirá aumentar tus competencias y vencer tus áreas de oportunidad.

2.- Percepción:

Se refiere a la forma en la que interpretamos las situaciones adversas y estresantes, si nuestro enfoque está ligado a una percepción catastrófica de los eventos, nuestra vista se nublara ante la posibilidad de una solución. Si bien la objetividad no existe desde el momento en que somos sujetos, una percepción lo más cercana a un punto de vista objetivo podrá facilitar el enfrentar nuestro entorno de forma optimista y siempre con aras de una solución.

3.- Aceptación:

Probablemente sea el pilar más importante de todos, al aceptar la realidad, nuestro contexto, nuestras adversidades, nuestras emocionas y nuestros propios traumas y complejos, nos permite el poder mirar hacia delante de una forma distinta, sin cargar con la fantasía constante de “qué hubiera pasado si…”. Poder aceptar nuestra propia historia de vida, no es resignarse, no es olvidar y mucho menos perdonar, significa sencillamente saber que es así y no será diferente por más que así lo deseemos. Para poder avanzar es indispensable reconocer y aceptar desde donde lo hacemos.

4.- Motivación:

Nos brinda un propósito y una dirección, no hay razón para sobrepasar un obstáculo si no tenemos la visión de llegar al otro lado, por consiguiente, la motivación siempre será ese impulso que nos ayudará a seguir a pesar de las adversidades, nos ayudará a generar un aprendizaje, saber el por qué seguimos adelante y para qué.

5.- Voluntad:

Implica ser persistente y tenaz en la búsqueda de alcanzar nuestros objetivos, la adversidad y la incertidumbre es inevitable. La voluntad implica continuar a pesar de tener una dirección específica y saber adaptarnos a las circunstancias que se presenten no para desistir, sino para aprovechar la adversidad y generar con creatividad nuevos caminos, para eso es fundamental nuestra fuerza de voluntad.

6.- Crecimiento:

Cada uno de los pilares anteriores favorecerán el desarrollo de este pilar, ya que implica el aprender a adaptarse, reconocerse, ser capaz de flexibilizar y reconocer que cada obstáculo no es en sí un obstáculo, sino una oportunidad para potencializar tu creatividad.

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