Estrés vs Ansiedad: entender la diferencia.

Actualmente la facilidad para obtener información de casi todo se ha vuelto un arma de doble filo, ya que si bien la era de la información ayudo a poder brindarle a los usuarios de internet un mayor acercamiento al conocimiento y una forma muy practica y flexible de poder entender y conocer términos que en otros momentos parecían solo destinados a áreas específicas del conocimiento.

Podríamos pensar ahora, que hemos avanzado a una era de desinformación, hemos pasado a entender he interpretar conceptos de forma tan ligera, que la posibilidad para confundirnos se vuelve muy alta.

Ya sea porque la información la adquirimos de miles de datos y contenido que leemos al buscar en internet, o por lo que parece ser una forma actual de información, las redes sociales, saturadas con discursos y videos que no siempre sabemos su fundamento, pero que están sujetos a otra interpretación. Es decir, se ha vuelto común lo que se conoce coloquialmente como teléfono descompuesto, qué significa. La información llega a una persona, dicha persona la interpreta y la trasmite bajo su interpretación, llega a una segunda persona, esta persona la interpreta y la trasmite bajo su interpretación, de esa forma sucesivamente hasta llegar a ti.

De tal suerte considero oportuno poder diferenciar un par de conceptos muy utilizados y que su uso tan cotidiano genera confusión, el poder identificar los elementos que hacen la diferencia ayudara para que puedas tratarte de forma adecuada, y no caer en especulaciones y desinformación.

Comencemos por saber ¿Qué es el Estrés?

Se plantea como una respuesta ante una situación considerada como difícil o abrumadora, en donde la persona que genera estrés no se siente tan segura de poder manejar con suficientes recursos las expectativas tanto internas como externas a las que se enfrenta.

Es común sentir estrés, de hecho en pequeñas dosis tiende a ser positivo, ya que te concentra, te energiza e impulsa para cumplir o resolver la problemática que enfrentas de la forma más viable posible, en algunos casos ese mismo estrés puede verse como un motor que te mueve a resolver o entregar resultados de forma muy efectiva, es más algunas personas tal vez sin darse cuenta procrastinan sus actividades hasta llegar al último momento para resolverlo, suelen inspirarse bajo estrés, suelen entregar resultados muy adecuados bajo cierto nivel de tensión.

Claro lo anterior nunca será lo más recomendable, pero, también es importante comprender que puede ser un aprendizaje, si una vez funciono, posiblemente siempre me funcione, es más “yo trabajo mejor bajo presión”, suele ser el discurso que justifica la acción.

Este tipo de estrés se conoce como ESTRÉS AGUDO, suele ser temporal, suele generarse bajo situaciones muy específicas, y sobre todo temporales, que surgen en un instante y tienen que resolverse a la brevedad.

Pero también existe un tipo de ESTRÉS CRÓNICO, el cual no es positivo, tiende a ser dañino para la salud, ya que su constancia genera efectos adversos en nuestra salud, así como un condicionamiento en nuestra conducta, afectando nuestro entorno no sólo en lo que nos genera estrés sino en todo lo que paga la consecuencia del sentimiento.

El estrés crónico no es un estrés temporal, es prolongado, de hecho, al ser prolongado tiende a ser más ligero en su manifestación, a diferencia del estrés agudo, que se manifiesta de forma abrupta, muy marcado por algunos síntomas físicos, de hecho, al ser abrupto, genera adrenalina y cortisol, lo que más adelante relacionaremos con el tema de Ansiedad.

Regresando al estrés crónico, este tipo de estrés parece irse manifestando lentamente, pero en aumento constante, puede comenzar con cansancio sin razón, una irritabilidad incomprensible, y en algunos casos, falta de concentración en el trabajo, la escuela, familia o pareja. Al ser un sentimiento prolongado la repercusión en salud suele ser de importancia, pero al igual que el estrés agudo, una vez superado el problema, el sentimiento desaparece.

Pasemos ahora a explicar la Ansiedad de forma muy general.

Partamos de la diferencia más básica, el estrés es un sentimiento, es decir, pasa directamente por la interpretación del entorno, por lo tanto, es completamente controlable. En cambio, la ansiedad es una reacción emocional, lo que significa que su aparición si bien está también vinculada a la interpretación del entorno, el factor biológico es decir la química del cerebro juega un papel mucho más relevante. Al grado que puede indicar el nivel de ansiedad que puede tener una persona. Lo anterior no significa que no pueda ser controlable, pero es fundamental contemplar este punto en su tratamiento.

Ahora otro elemento que particulariza la ansiedad es que su preocupación se centra en la incertidumbre, no así el estrés que suele ser concreto y específico, la ansiedad tiende a ser excesiva y la forma en la que enfrenta el entorno se relaciona más con una interpretación irracional y catastrófica del mismo.

Al estar ligada a la incertidumbre se vuelve difusa, no logra muchas veces identificarse con claridad lo que nos genera estar ansiosos, sólo sabemos que algo nos angustio y es amenazante.

En su manifestación física, al ser una reacción emocional, su función es la de activar al cuerpo para sobrevivir, para tal acción, se genera adrenalina y cortisol, dos hormonas que en exceso y sin control activan el sistema de alarma del cuerpo, provocando reacciones como taquicardia, sudoración, tensión muscular, hormigueo en extremidades, mareo y nauseas.

Es en este punto en donde el estrés agudo y la ansiedad pueden confundirse, ya que, en los dos casos, las hormonas de adrenalina y cortisol se activan, lo que vuelve similar ciertas sensaciones físicas.

Diferencias claves entre estrés y ansiedad

  1. Causa y Efecto:
    • Estrés: Generalmente tiene una causa clara y reconocible que es externa, como un evento o situación específica.
    • Ansiedad: Puede no tener una causa externa clara y es más interna, a menudo relacionada con la anticipación de un futuro negativo.
  2. Duración:
    • Estrés: Suele ser temporal. Una vez que el evento estresante ha pasado, la sensación de estrés normalmente disminuye.
    • Ansiedad: Puede persistir indefinidamente y es menos dependiente de eventos externos.
  3. Respuesta Corporal:
    • Estrés: Respuestas físicas inmediatas y agudas que disminuyen con el tiempo.
    • Ansiedad: Puede causar síntomas físicos crónicos y persistentes que no siempre están ligados a eventos o situaciones específicas.

Consejos para manejar tanto el estrés como la ansiedad.

  • Identificar la causa: suele ser más complejo de conseguir este objetivo en el caso de ansiedad, pero en ambos casos, el conocer la causa es esencial para saber que se tiene que trabajar.
  • Ejercicios de relajación: En ambos casos practicar meditación, yoga y técnicas de respiración profunda suelen ser incluidos como ejercicios necesarios dentro de su tratamiento.
  • Actividad física: La actividad física, principalmente cardiovascular, genera endorfinas que logran disminuir la hormona cortisol, y como vimos arriba, es una hormonal ligada tanto al estrés como a la ansiedad, por tal motivo el ejercicio como rutina ayuda mejorar el estado de ánimo de forma general.
  • Educación: Conocer sobre el tema es esencial para un mayor entendimiento, pero es fundamental, tener información lo más validada posible, para no caer en interpretaciones erróneas o confusas.
  • Apoyo de un profesional: El acercarse a un especialista en salud mental, en ambos casos puede ayudarte a entender lo que ocurre, así como los detonantes, y como modificar la manera en la que enfrentas tu entorno, en el caso de estrés, puede ser un proceso corto, algunas sesiones posiblemente sean suficientes, en el caso de ansiedad, es importante evaluar el tipo y nivel de ansiedad, pero es más recomendable iniciar un proceso ya que suele ser complejo controlar su manifestación por uno mismo.

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